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Tinta Violeta teje redes de cuidado y acompañamiento psicosocial en La Guaira y Caracas

Caracas, 27 de octubre de 2026.- Crear espacios seguros para construir vínculos sanos, promover la equidad de género y gestionar emociones es la premisa de la brigada de acompañamiento psicosocial de la organización feminista Tinta Violeta. En las jornadas desarrolladas como parte de esta iniciativa que recorre diversas comunidades de Caracas y La Guaira, las y los participantes aprenden, comparten y profundizan en la comprensión de su entorno desde el respeto mutuo.

En el marco de esta labor, el equipo —creado para responder a la emergencia tras el doblete sísmico del pasado 24 de junio— visitó el Centro de Educación Inicial Nacional (CEIN) Miramar, ubicado en el sector Guanape I del estado La Guaira, con el fin de ofrecer herramientas formativas, acompañamiento amoroso y atención psicológica a las personas que hacen vida en el lugar.

Mediante dinámicas interactivas y espacios de diálogo, la actividad fomentó la reflexión sobre la gestión emocional, los roles tradicionales de género, el autoconocimiento, la prevención de la violencia basada en género y la construcción de lazos comunitarios solidarios.

Emily Patterson, integrante de la brigada, resaltó que en estas actividades se fomenta la comunicación asertiva y la libre expresión. “Abordamos las comunidades de una forma no invasiva, siempre desde el acompañamiento amoroso. La idea es que las personas puedan expresarse”, indicó.

Asimismo, explicó que la iniciativa brinda asesoría psicológica individual y orientación legal en casos de violencia de género mediante la remisión de cada caso. “Hemos encontrado casos conmovedores y hemos puesto a disposición todas nuestras herramientas para ayudar. El objetivo es que la gente sepa que no está sola”, expresó.

Por su parte, Stephanie Olivier, docente del CEIN Miramar, destacó el carácter enriquecedor de la jornada, la cual proporcionó herramientas aplicables tanto en el ámbito profesional como en la vida personal. “Fue muy útil identificar banderas rojas de la violencia machista, un tema que a veces puede ser un tabú”, comentó.y

Tejer afectos para sanar en colectivo

Durante la actividad, las y los participantes tejieron una red de cuidado y afecto a través del reconocimiento de las virtudes de cada persona. Al respecto, la docente Brigitte Suárez subrayó la relevancia de consolidar estas relaciones.“Tenemos una red de apoyo donde expresamos nuestras emociones. Me encantó que a través de la actividad comprobáramos que podemos apoyarnos unos a otros para ser mejores”, comentó.

La jornada también contó con la participación de hombres, en un esfuerzo por promover la construcción de nuevas masculinidades. Jhonny Núñez, trabajador del centro educativo y líder comunitario, resaltó la importancia de que los varones se sumen a estas dinámicas para ser partícipes de la creación de una sociedad libre de violencia machista. Además, manifestó su deseo de replicar estas actividades en otros sectores de la localidad.

Perspectiva de género para cuidar a quienes nos cuidan

La brigada también se trasladó a la comunidad de Yurútope, donde desarrolló una jornada dirigida a funcionarios policiales y guardaparques. La formación en este espacio resultó fundamental para impartir la perspectiva de género a funcionarios que conviven a diario con la población y atienden casos de agresión o riesgo.

En ese sentido, la inspectora Arlenys Chirinos enfatizó la pertinencia de la actividad para orientar el abordaje de este tipo de situaciones y promover espacios laborales armónicos. “Somos funcionarios, pero primero que todo seres humanos. Debemos convivir en un entorno que sea agradable y sano para nosotros en el día a día”, señaló.

Una brigada para acompañar y sostener

Tras el impacto del doblete sísmico del pasado 24 de junio en la zona central del país, la brigada asumió la tarea de articular a activistas de diversos estados para brindar atención en las áreas más afectadas. Con el tiempo, esta respuesta inicial se transformó en un despliegue ha llegado que hoy abarca campamentos transitorios y diversas comunidades.

Yesika Caraballo, médica de profesión y activista del movimiento Mujeres por la Vida en articulación con Tinta Violeta, relató que acudió desde el primer momento para asistir a la población vulnerable.

En una primera etapa, el equipo se desplegó en el sector Tanaguarenas del estado La Guaira para atender a familias que perdieron sus viviendas. Posteriormente, brindaron contención en los campamentos transitorios con herramientas para la resolución de conflictos y la mitigación de la violencia basada en género, un problema que tiende a agudizarse en situaciones de desastre.

“Para nosotras ha sido una experiencia satisfactoria porque hemos podido hacer el acompañamiento y ofrecer ayuda psicológica a las personas que más lo necesitan. Estamos aportando desde el amor y la sororidad”, explicó Caraballo.

Con el paso de los meses, la labor del equipo se ha extendido a otras localidades, adaptándose a las condiciones de cada territorio. En cada lugar visitado se crean relaciones de confianza que propician futuras jornadas sobre los temas que proponga la propia comunidad.

Al reflexionar sobre esta vivencia, Caraballo destacó que el aprendizaje más significativo ha sido el cultivo de la sensibilidad y la empatía. “La vida humana es lo más valioso. Hay un gran valor en estar vivos y aportar a las demás personas”, afirmó.

La brigada proyecta dar continuidad a sus abordajes psicosociales en diversas comunidades de Caracas y La Guaira, lo que reafirma su compromiso con la prevención y erradicación de la violencia de género y el bienestar de las mujeres a través del acompañamiento amoroso.

T: Prensa Tinta Violeta

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