











Con presencia en 22 estados del país, a través de alianzas, y un modelo centrado en el acompañamiento amoroso, la organización feminista conmemora más de una década de trabajo territorial en Venezuela. El aniversario incluye el estreno de la campaña audiovisual «Sin filtro» y el lanzamiento de «Violeta», una aplicación móvil gratuita de apoyo y emergencia que ya se encuentra disponible.
Caracas, 16 de octubre.- “Llegar en pie, con los equipos en los territorios y las puertas abiertas, nos confirma algo que siempre supimos: lo que se teje desde lo comunitario aguanta”. Con esa certeza, la directora general de Tinta Violeta, Daniella Inojosa, celebra la llegada del 14º aniversario de la organización feminista. Nacida en 2012 como un espacio de debate e incidencia, hoy celebra más de una década de transformación convertida en acción territorial, atención psicológica y acompañamiento amoroso a mujeres, niñas y comunidades de todo el país.
“Tinta nació en 2012 de un grupo de amigas de La Araña Feminista que escribíamos, opinábamos y hacíamos incidencia. De ahí viene la ‘tinta’, y el ‘violeta’ de la memoria de las obreras que murieron en el incendio de la fábrica de Nueva York en 1911. Catorce años después seguimos siendo eso: palabra y memoria convertidas en acción”, reflexiona Inojosa.
Esa vocación transformadora se refleja en logros concretos. Para conmemorar su camino, Tinta Violeta pone a disposición del público dos nuevas herramientas orientadas a la sensibilización y la prevención de la violencia: la campaña audiovisual «Sin filtro» y la aplicación móvil «Violeta».
El primer lanzamiento, «Sin filtro», consiste en una serie de seis cortometrajes que cuestionan los mitos y estereotipos de género que atentan contra la autonomía de las mujeres. Las piezas, nacidas del trabajo conjunto con Plafam, Cacica Urimare y MOMUMAS, circularán en salas de cine comercial, la Cinemateca Nacional, las pantallas del Metro de Caracas y en funciones comunitarias impulsadas por el Circuito Gran Cine.La segunda herramienta es «Violeta», una aplicación móvil gratuita desarrollada para Android e iOS (disponible en violeta-app.com). Diseñada para las realidades del contexto venezolano, la herramienta cuenta con un botón de emergencia discreto que envía la ubicación de la usuaria a un máximo de cinco contactos de confianza con solo presionarlo durante tres segundos. Asimismo, integra un directorio de servicios de apoyo en 10 estados, un violentómetro y líneas de atención directa. “La app no te pregunta qué te pasó: usas lo que te sirva, cuando te sirva”, destaca la activista.
El territorio: la trinchera donde florece el cuidado
Los avances de Tinta Violeta se consolidan en un contexto de desafíos. El doblete sísmico ocurrido el pasado 24 de junio del presente año afectó la zona central del país y dejó a numerosas familias en campamentos transitorios. Esta situación de emergencia expuso a mujeres y niñas a escenarios de mayor vulnerabilidad, por lo que la organización desplegó su atención directa en más de 42 campamentos ubicados en Distrito Capital, La Guaira y Miranda.
Esta capacidad de respuesta inmediata se apoya en una metodología propia gestada al calor de las necesidades sociales: el “acompañamiento amoroso”, impulsado desde 2018 para transformar la atención a víctimas de violencia basada en género. “En Tinta no hablamos de ‘gestoras de casos’ sino de acompañantes, porque nadie puede gestionarle la vida a otra persona: lo que hacemos es caminar al lado de cada mujer mientras ella decide. Entendemos ese acompañamiento como un acto de resistencia. El machismo es el arma del patriarcado”, apunta Inojosa.
Sostener esa dinámica de trabajo implica adentrarse en las comunidades para tejer redes que se fortalecen con la participación popular. “Nosotras no esperamos que la gente llegue: vamos a buscarla. Los recorridos son eso, estar en la comunidad, escuchar, mirar cómo se mueven las mujeres en su barrio, qué lugares les dan miedo, a quién acuden cuando algo pasa (…). Lo que escuchamos en los recorridos cambia lo que hacemos: las metodologías se ajustan a lo que las comunidades necesitan, no al revés”.
Tejer juntas el mañana: raíces compartidas y horizontes
La labor de Tinta Violeta trasciende la asistencia puntual y se extiende al ámbito preventivo e integrador. Desde 2021, el equipo incorporó a su estrategia el trabajo directo con hombres. La apuesta busca sumar a los varones a la construcción de masculinidades no violentas, bajo la premisa de que pueden ser parte de la solución para transformar los patrones culturales que perpetúan la agresión.
Asimismo, la organización colidera la Red CAFI (que agrupa a 36 organizaciones de mujeres) y mantiene alianzas estrechas con colectivos territoriales como MUGER, MOMUMAS, Mujeres por la Vida, Fundación Cacica Urimare, CEDESEX y REPAS, lo que ha permitido expandir su labor a los estados Yaracuy, Falcón y La Guaira.
Hacia adelante, el colectivo proyecta afianzar sus nuevos equipos territoriales, expandir el directorio de la app Violeta a todo el país, garantizar la sostenibilidad de su casa de abrigo en Caracas y consolidar los grupos de formación para jóvenes y hombres. De igual forma, establece como prioridad el cuidado integral de los equipos que acompañan a mujeres y niñas en situación de violencia en el día a día.
En la esfera pública, la prevención y erradicación de la violencia demandan la suma de esfuerzos entre instituciones del Estado, sociedad civil y comunidades. Aunque Venezuela cuenta con un marco legal de referencia en la región, los principales retos son su aplicación efectiva, el acceso oportuno a la justicia y la educación transformadora.
“Hay un desafío cultural de fondo: mientras se siga viendo la violencia como algo privado o normal, vamos a seguir llegando tarde. Por eso la prevención en escuelas, comunidades y con los hombres es tan importante como la atención”, señala Inojosa.
De la palabra escrita a la acción territorial, el recorrido de Tinta Violeta demuestra que el acompañamiento es una fuerza capaz de sostener la vida en los momentos más complejos. Al hacer balance de estos años, la directora general sintetiza el sentir de las mujeres con las que ha trabajado.
“A todas las mujeres, activistas y comunidades que han tejido esta red con nosotras: gracias. Estos 14 años son de ustedes. Nos han llamado brujas y lo asumimos con orgullo, porque así nos ve quien no entiende que estamos juntas. Seguimos aquí, floreciendo en resistencia, y no vamos a soltarnos la mano”.
T: Prensa Tinta Violeta

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