Recomendaciones Violeta: The Morning Show

Un show que reflexiona sobre la complicidad y la cultura del silencio en espacios laborales en torno a personalidades del espectáculo o personas con poder. Esta historia abre el debate y nos platea la interrogante ¿el agresor siempre es un desconocido acechando detrás de un árbol? o puede venir en cualquier empaque, incluyendo la de mi cantante favorito, un vecino, un familiar o ese presentador famoso de TV encantador y agradable.


The Morning Show es un drama presentado por la plataforma de Apple TV+ con la que recibió sus primeras nominaciones a diferentes premios de gran prestigio. La premisa de la historia es sencilla, uno de los presentadores del noticiero matutino más famoso de Estados Unidos, Mitch Kessler (Steve Carell) es acusado de conducta impropia y abuso sexual, desatando una serie de situaciones incómodas dentro del estudio, especialmente de parte de su compañera en pantalla y copresentadora, Alex Levy (Jennifer Aniston) con quien compartió pantalla por más de 15 años. Kessler es despedido y es inmediatamente reemplazado por Bradley Jackson (Reese Whiterspoon) una periodista local que se había vuelto viral días antes por un video en el que increpa a unos manifestantes, quien mantiene una visión del periodismo como un oficio político y plataforma para denunciar las injusticias del mundo.


El show platea varios elementos interesantes, presentando la visión de cada uno de los involucrados y sin caricaturizar a ninguno de los personajes, que son mostrados crudos y en otras ocasiones simpáticos, haciéndonos ver que un depredador sexual puede mostrarse públicamente como un tipo encantador que piensa y cree firmemente que no ha hecho nada mal. Por otro lado, comienza a sentirse el sentimiento de culpa colectivo dentro del show, cuando varios de los trabajadores recuerdan episodios en donde pudieron percibir cierto ambiente de acoso y no dijeron nada para no poner en peligro su trabajo.


Este drama no se aleja de los lugares incómodos, incluso planteando los matices del consentimiento y una clara cultura del silencio en torno a personajes con poder, a los que se les permite ser y hacer, sin límites claros, gracias a la posición de poder que han logrado cultivar, no solo con trayectoria sino también mediante el pacto entre hombres que es mostrado en algunas conversaciones entre personajes.
Una serie corta, con tan solo una temporada de 10 episodios que sabe jugar perfectamente con los silencios, las tomas, la fotografía y en especial con la tensión entre los personajes, que se presentan profundamente humanos, falibles y rotos, en la mayoría de los casos. Una gran historia para abrir debate y maratonear un fin de semana.

Victoria Allen. 

Tinta Violeta

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Hoy Tokio baila salsa al ritmo de Yulimar Rojas

La barcelonesa de corazón, Yulimar Rojas (1995) hoy entra en la historia de los Juegos Olímpicos, del Atletismo mundial y de nuestro país. De su mano millones de mujeres venezolanas nos hacemos visibles al mundo, lo hacemos desde nuestra gallardía, desde nuestra lucha, desde nuestra garra indómita, afrodescendiente y caribeña.
Yulimar se fijó hace mucho un objetivo, ganar el oro olímpico en triple salto. Sus inicios fueron en el Pozuelos, una comunidad de la Venezuela profunda y real de Barcelona, su pasión de niña fue el voleibol, pero unos entrenadores de atletismo vieron en ella la atleta enorme que es hoy, su potencial para el foso no pasó desapercibido y así lo demuestra la gran dominadora del ciclo olímpico entre 2016 y 2021, a excepción de 2018 que por lesiones tuvo que darse un receso obligado.


Su historia es notable. Subcampeona olímpica en Río de Janeiro 2016, cuando el oro se lo colgara la colombiana Caterine Ibargüen. De marcas inmejorables esta temporada, Yulimar llegó a estos juegos con la segunda mejor marca de la historia del triple. En Andújar, hace dos meses apenas, la pupila de Iván Pedroso voló en su tercer intento hasta los 15,43 metros, a sólo 7 centímetros del récord del mundo de la ucraniana Inessa Kravets (15,50 desde 1995).
Empeñada en batir uno de los registros más longevos del atletismo, Yulimar se hizo su dueña este domingo en Tokio, con un impresionante salto en su sexto intento de 15,67. La atleta venezolana no bajó en esta temporada de los 15 metros, mostrando una regularidad aplastante, superándolo en 2021 hasta en tres ocasiones antes de los Juegos. «El oro olímpico es lo que me quita el sueño», decía a principios de año. Ya podrá bailar tranquila en los brazos de morfeo. La medalla de oro le pertenece. El récord olímpico y mundial también. Y con ella a todas y todos los venezolanos.
Fue en el mundial de Gotemburgo 1995 que Inessa Kravets marcó los 15:50 que hoy bate la venezolana por 17 cm, en esa misma competición se coronó Ivan Pedroso, campeón mundial del salto de longitud, ese año en Italia, conseguiría el hoy entrenador de dos medallistas de distintos países, superar el récord mundial, y cómo son las cosas de la vida, fue también en 1995 que nacía en Caracas Yulimar Rojas.
Conocida como “La Guerrera”, Yulimar es en todos los planos una mujer valiente. En 2017 publicó en sus redes sociales, la foto de un beso con su novia, atacada por supuesto que lo fue, y al paso le salió a las críticas de los anti derechos. “Tengo una relación bastante bonita, esa persona es muy importante para mí y bueno, me gustaría que en mi país se pueda respetar el amor entre personas del mismo sexo”, afirmó.
Gran amante de la música caribeña, venezolana hasta el tuétano, se convierte Yulimar es la primera venezolana en ganar una medalla de oro olímpica, es la primera también en colgarse preseas en Juegos Olímpicos diferentes y es por primera vez que una venezolana o venezolano, marca en cualquier disciplina un récord olímpico y mundial. La verdad es que somos testigas y testigos de cómo el mundo se rinde a los pies de esta mujer, que a sus 25 años, escribe su nombre y el de Venezuela en la historia del Atletismo mundial

Daniella Inojosa

Tinta Violeta

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